Inglourious Basterds
Dir.: Quentin Tarantino
Con: Brad Pitt, Christoph Waltz y Mélanie Laurent
Y un día Quentin Tarantino se metió con el género bélico y le aplicó su sello personal, con un toque de fantasía. Y es que en su séptimo film está todo, todo, lo que viene haciendo desde su carrera. Tarantino parte de la premisa ya anteriormente explotada de un escuadrón de hombres despiadados dispuestos a dejar sus vidas cazando y asesinando nazis, pero lo inunda de su toque característico de verdadero auteur: largos e idiosincráticos diálogos, referencias cinéfilas a granel, violencia estilizada y mucho humor negro. También vuelve a tocar el tema de la venganza y nuevamente sus personajes son rústicamente amorales. Hablando de ellos, Quentin creó para este film varias figuras antológicas, desde el implacable jefe de "Los Bastardos", Aldo Raine (divertidísimo Brad Pitt, que se pasa toda la película balbuceando un jocoso acento sureño), hasta Shoshanna, la dueña de un cine con sed de venganza, pasando, por supuesto, por el Coronel Hans Landa, el escalofriante "cazador de judíos" y villano carismático interpretado fabulosamente por Christoph Waltz. Aunque a veces se siente algo irregular (hay escenas como la del sótano que se extienden un poco más de lo debido), lo cierto es que el film entretiene en todo momento, con una mezcla de acción y farsa que la hace irresistible. Escenas como el primer capítulo o el explosivo clímax del film (que exhibe una grotesca ucronía y en el que el cine se convierte en el actor principal) sellan una gran película que, como todas las obras del director estadounidense, encontrará sus detractores y sus admiradores. Por supuesto, considérenme entre los últimos.
9/10

